Capítulo II – Descaros científicos actuales.

La vida ¿podría haber venido de otro lado?

 

Algunos científicos buscan otras teorías ante la imposibilidad de demostrar cómo la vida fue creada e inventan otras posibilidades a su gusto. La vida puede haber sido traído por seres extraterrestres o por algún meteorito. Total la ignorancia general puede aceptar cualquier afirmación. Aunque el comunismo, en su lucha contra la religión ha sido quizás un gran cultor de estas mentiras descaradas, veamos una perla por decirlo así, del otro de los bandos de la guerra fría.

Normalmente me intereso por investigar hasta el límite de mis conocimientos cualquier afirmación que pueda echar alguna luz al origen de la vida. Al ver un documental que hablaba sobre la importancia de una roca encontrada en la Antártida. Importancia dada porque tendría componentes orgánicos y aseguraban que dicha roca, que casualmente provenía de Marte, podría ser testigo de que la vida en la tierra habría venido desde Marte, según el director nada menos que de la NASA.

Mi sorpresa fué mayúscula porque si hay científicos que admiro, son precisamente los del equipo de la NASA que lograron poner varias veces un hombre en la luna. Es probablemente la proeza científica mayor que se haya conocido, de lo que podríamos llamar un trabajo en conjunto en larga escala.

Me pareció tan ridícula tomada de pelo que me puse a investigar. Lo primero que hice fue entrar al sitio de Internet de la NASA donde pronto ví una afirmación rotunda del organismo. “Jamás se ha descubierto ningún signo de vida fuera de la tierra”. Pero también pude por Internet confirmar que realmente el director de la NASA había dicho tal disparate. No me costó mucho darme cuenta que por entonces se estaba gestionando la financiación del envío de la primer sonda a Marte. La roca en cuestión, la ALH84001 podía provenir de tiempos de la formación de Marte y tendría algún residuo mineral con el que podían tener una prueba, resulta claro que se usó para aseverar una mentira.

Las minúsculas estructuras encontradas en el interior del meteorito que se decía tenían un aspecto similar al de las bacterias fosilizadas que se ven en la Tierra. Hoy se acepta que estos residuos son puramente geológicos. ¿podían equivocarse así?

Pero por entonces la detección de magnetita que es común a determinadas bacterias y ciertos glóbulos de carbonato les permitía decidir que estos eran desechos típicos de alguna forma de vida. Luego han descubierto que tales formaciones son típicas de un volcán. Con el viaje de la sonda a Marte ya nadie afirma que hubo alguna vez vida en Marte.

La mentira puede ser justificada como un error científico, pero la realidad es que esperar que en Marte, mucho menos propicio para tener vida, se hubiera generado la vida miles de millones de años antes que en la Tierra era totalmente improbable. Y que esa minúscula vida en Marte hubiera dejado desechos que por casualidad algún meteorito a su vez chocando con Marte hubiera liberado una roca al espacio y que luego de millones de años esta roca justo cayera en la tierra en la antártida para develarnos la vida en Marte es demasiado poco probable. De probabilidad cero absoluto. Sin duda el director de la NASA sabría que cualquier vestigio encontrado, aunque fuera real, sería 100% probable que surgiera del contacto de la famosa roca con la tierra y su atmósfera.

Es mucho más creíble que ésta fue una teoría forzada para inspirar el financiamiento del proyecto de envío de la sonda a Marte. No tengo dudas que los científicos que suscribieron la teoría no creían en ella sino que les era conveniente. No es la mayoría de los científicos los que hacen este tipo de cosas, pero sin duda son los más publicitados. Los que adquieren renombre en base a teorías falsas o que no cerraban ni en el comienzo de su esbozo. Por caso está todo el espectro de Darwin y sus sucesores que defendieron lo indefendible.

Admito que el director de la NASA hizo lo correcto, mentirles a los políticos, quizas los reyes de la mentira organizada. Admito que lo hizo por la ciencia, y que la humanidad se lo agradecerá. De no haber aprobado este proyecto, los políticos quizás hubieran dilapidado el dinero. Era pues una mentira necesaria.

Reloj Molecular

 

En algún momento leí que se había logrado probar gracias al adn mitocondrial que todos los humanos descenderiamos de una misma eva, que su origen era africano y que se habría originado hace 190000 años. Se basan en la llamada "técnica" del reloj molecular.

Sin embargo la técnica del reloj molecular es, en mi opinión, cualquier cosa menos una técnica científica. Se basa en las siguientes suposiciones:

1) Que el adn sufre mutaciones beneficiosas estables. Las mutaciones del adn son siempre aberraciones. El azar jamás crea, siempre destruye. Nunca se ha visto o probado que una mutación que pudiera parecer beneficiosa se haya mantenido en una especie. El adn se comporta como un código autocorrector, y trata de volver siempre al origen. Esta es la única manera que una especie puede sobrevivir miles de años sin variación, lo que está probado con los registros fósiles y lo que por otra lado es la única forma lógica. Decir que las mutaciones beneficiosas se tienen que producir inexorable, y constantemente es ya una falsedad sin la más mínima base. Y contraria a cualquier principio científico de definición de especie

2) Que tal mutación, o errores espontáneos en la replicación del ADN son sistemáticas en todas las especies y crean inexorablemente una evolución. Otro disparate sin fundamento. Si esto fuera cierto, los animales y los insectos que tienen corta vida tenderían a evolucionar mas rápido ya que su tasa de replicación, produciría mayor cantidad de errores espontáneos. La realidad científica es que las especien pueden adaptarse mejorando o no pero siempre será la misma especie, y el mejoramiento es reversible

3) Que tal mutación es constante no sólo a las distintas especies sino a través del tiempo. De tal manera que si podemos medir la acumulación de diferencias evolutivas neutrales entre dos secuencias, calibrando estas con la diferencia de dos especies vivas que pudiera datarse por registro fósil, entonces podríamos calcular el tiempo. Sigue sumando considerandos hipotéticos, pues cualquier datación fósil, no establece fehacientemente la fecha de creación de ese ser y también que ambos estarían relacionados lo que no es demostrable tampoco, es decir se aplica un número al azar. Además asumir que eventos de mutación positiva azarosa (no probados, nunca observados ni comprobados) se producen paulatinamente y sistemáticamente, es cualquier cosa menos ciencia.

El adn es algo cercano en el tiempo. Su longitud es extraordinaria. Probar que el adn va mutando de una forma matemática es imposible al día de hoy. Ningún matemático serio, podría afirmar tal cosa. Se necesitaría tal cantidad de mediciones de adn, tal cantidad de tiempo de muestras relacionadas genéticamente, y tal capacidad de almacenamiento y procesamiento de datos, que hoy no sólo no se tiene, sino que desde el punto de vista matemático, se va a necesitar cientos de años para tener información suficiente que pudiera permitir que tal afirmación pueda hacerse con pulcritud matemática. Por ahora cualquier afirmación de mutación de adn en humanos es un engaño no basado en datos procesados.

Como resultado del la técnica del reloj molecular, se estima que todas las mujeres descenderían de una eva que vivió en áfrica hace unos 160/200mil años según el adn mitocondrial. Pero lo interesante es que aplicando la misma supuesta técnica, con el cromosoma Y, se llega a que todos los hombres descienden de un único adán de hace 70mil años, con una diferencia de 100mil años que a las claras exhibe que estamos ante una técnica totalmente equivocada, como era de suponer.

Si bien ésta técnica dice que no sería la primer eva, sino la eva que ha logrado tener descendencia femenina hasta nuestros tiempos, y lo mismo en el adán, por la rama masculina, la verdad es que no hay ninguna explicación posible de tal diferencia. Es tan absurdo que me hace acordar a los políticos cuando son capaces de vestir como verdaderos razonamientos algo totalmente falso.

Todos los hombres ¿descienden de un mismo hombre?


Es además complicado sostener la pretensión de que todo varón descendería de un mismo y único adán, y decidir que esto es verdad por tener determinadas características hereditarias, que al tenerlas todo varón implica que todos descienden del mismo varón.

¿Cómo comprobar esta teoría? ¿cómo asegurar esto si no existe, ni existirá un varón que no descienda de este adán para demostrar la tesis? Por otro lado, si pudieramos reducir la población humana a unos 10000 hombres hace 70000 años, y trazaramos los caminos de descendencia hasta llegar a nosotros, todos serían nuestros ancestros en tal cantidad de veces que sería dificil escribir tal número, ya que la cifra tendria ¿ 1000 dígitos?. ¿Como saber que en un lugar supuesto del adn tendriamos otra marca si todos tenemos la misma?. El descaro es total.

Los celencatos, una historia que se repite

 

A principios del siglo XX los evolucionistas estaban estusiasmados con un pez llamado celecanto, que fuera presentado como una forma transitoria de la hipotética transformación evolutiva del mar a la tierra. Con gran aire científico de verdad indiscutible describían un pulmón primitivo, un cerebro desarrollado, un sistema digestivo y circulatorio dispuesto para funcionar sobre la tierra, y un mecanismo primitivo para caminar hasta que este pez de mas de 300 millones de años de antiguedad, que se creía desaparecido hace 80 millones por el registro fósil, ¡¡ fue atrapado vivo !!. El paleontólogo evolucionista J.L.B. Smith dijo que no se hubiese sorprendido más si se encontraba con un dinosaurio vivo. En los años siguientes se atraparon doscientos celecantos en distintas partes del mundo, y revelaron que no tenían pulmones primitivos ni cerebro grande. Es decir suposiciones sin basamento científicos pero largamente consideradas como verdades absolutas y anunciadas para tener notoriedad.

¿En que basaban los científicos para afirmar los pulmones primitivos, etc.? Es evidente que en nada científico, pero durante años la notoriedad de éstos supuestos descubrimientos científicos no era contradecido, sino todo lo contrario.

Los haplogrupos de ADN mitocondrial y cromosoma Y

 

Desearía que los científicos no tuvieran que salir a hacer rimbombantes anuncios de cómo fueron las migraciones, cuando esto en realidad no es lo que de verdad se puede probar. Lamentablemente para los que no somos científicos nos es difícil separar la verdad descubierta, con las suposiciones falsas que debe hacerse para ajustarse a la teoría evolutiva.

Con el estudio de los haplogrupos, que sin duda da una idea de la relación entre algunos pueblos y otros, se infiere las migraciones, y de ahi rápidamente se deduce un único origen: Africano. Además rápidamente niegan la existencia de las razas. Quizás por tratar de no convalidar atrocidades raciales cometidas en confundir raza, religión, y otras excusas que se usan cuando se poseen ejércitos, tecnologías superiores y ambiciones desmedidas.

Sin embargo las diferencias existen entre las principales razas distintivas. La antropología clásica no se equivoca. Es indudable que hay diferencias en la forma del cráneo, pigmentación de la piel, ojos y cabellos, estructura de la cara, nariz, hueso nasal, orejas, cabello, párpados, como órbitas de los ojos y otras características diferentes. Y no es fácil explicar la razón científica de éstas variaciones tan grandes si todo son migraciones pretendidas de un sólo origen. Hasta los grupos sanguíneos tienen otras proporciones. Probablemente la verdadera razón es que las migraciones que sin duda existieron, se mezclaron con pueblos autóctonos y tal vez violentamente. Algunas migraciones lograron eludir a los pobladores hostiles autoctónos y encontrar donde radicarse. ¿que prueba esto? De ningún modo lo que se pretende.

Sin embargo una razón mas importante para negar las razas , es que los evolucionistas tendrían que explicar la existencia de los supuestos predecesores de las familias de los homos en cada región donde se originó una raza. Esto derrubaría aun mas su teoría, asi que mejor es especular que cada raza es sólo una evolución de la que ellos deciden como original. Desde el área genetista en población africana se sugiere que los khoisán son el linaje humano con el ADN más antiguo. La pregunta que cabe es porqué los khoisan no evolucionaron y el resto de las migraciones africanas lo hicieron al tal punto de "adaptarse" a nuevos lugares de vida modificando su forma craneana, ojos, etc. ¿cómo, mientras tanto, si el evolucionismo es un hecho, además sistématico por la selección natural, una comunidad puede mantenerse inalterable 70000 años? Son contradicciones elementales que se les buscará explicaciones aun menos fundamentadas.

La realidad sugiere que aparecen distintas razas creadas, no necesariamente simultáneamente, y que se desarrollan en zonas geográficas, y que por efecto de las migraciones van generando nuevos asentamientos poblacionales con características tomadas de cada una. No existe probabilidad científica para afirmar, por lo tanto que las razas de la antropología clásica sean una evolución de la africana como sugieren los evolucionistas. ¿porque? porque por ejemplo en zonas donde la raza amarilla se multiplicó por cientos o miles de millones como china o japón, no hay una persona con el menor rastro genético de raza negra ¿como podría ser posible hacer desaparecer todos los vestigios de la raza?

Las conclusiones sobre migraciones, deberian ser iguales si se estudian bajo la óptica de los haplogrupos de ADN mitocondrial como si se hacen de los del cromosoma Y, ya que a nadie se le ocurriría una migraciones de un sólo sexo, pero tampoco lo son.

Uno de los errores de las teorías de las migraciones se puede ver claramente en América. Durante años se ha dicho como verdad absoluta que la población autóctona de américa proviene de migraciones que pasaron por el estrecho de bearing y el origen era asiático. Pero si hoy uno estudia el gurpo sanguíneo de los indios americanos, se observa que el O tiene un 94%, el A 5%, y el B el 1%. Este altísimo porcentaje, matemáticamente sugiere que en un principio habra sido del 100% el O, y que con alguna incorporacion de individuos de otras razas fué disminuyendo. No hay ninguna teoría matemática que pudiera avalar que el origen indio americano con pueblos asiaticos, cuyo % de sangre tipo O ronda los 40%, ni tampoco la trasformación total y más rápida de las características antropológicas tradicionales de un asiático en un indio americano, visto que las migraciones a américa son mas recientes. Ambos postulados son imposibles de cumplir. Imposible por donde quiera verse, sobre todo porque al ser muy recientes, ya no ayuda el dios "tiempo" que ayuda siempre a los evolucionistas para explicar lo inexplicable

Esto no invalida que haya habido migraciones asiáticas o africanas, y que distintos pueblos en américa fueran formados o influenciados por ellas a tal punto de que se encuentren cepas comunes. Si se tratara de no forzar los resultados de los estudios a una migración única iniciada en áfrica de los estudios quizás se podría llegar mas cerca de la verdad del origen de las razas aunque no sea del agrado evolucionista, ni la información sea peridodísticamente importante.

Hay quienes en su afán de demostrar que el antecesor del hombre es el mono, sacan conclusiones de cualquier lado. La más interesante dice que el chimpancé y el hombre descendería de un mismo antecesor por tener sólo un 2 o 3% de diferencias en el ADN. Téngase en cuenta que 3% puede parecer poco, pero son millones de diferencias. Podemos ver ésta refutación científica o pasar a la mayor falsedad jamás difundida: La evolución de las especies de Darwin en el capítulo III.

Bert Thompson, Ph.D en Apologetics Press

El campo de la biología molecular llegó a ser reforzado con científicos que querían comparar las proteínas y los ácidos nucleicos de una especie con los de otra. Solamente trece años después que Watson y Crick recibieran su famoso Premio Nobel por el descubrimiento concerniente a la estructura molecular del ADN, fue hecha la declaración “que el polipéptido humano promedio es idéntico por más del 99 por ciento a su homólogo chimpancé” (King y Wilson, 1975, pp. 114-115). Sin embargo, esta similitud genética en las proteínas y los ácidos nucleicos dejaban una gran paradoja—si nuestro material genético es tan similar, ¿por qué no nos parecemos o comportamos como los chimpancés? King y Wilson reconocieron la legitimidad de este dilema cuando remarcaron: “La similitud molecular entre los chimpancés y los humanos es extraordinaria porque en anatomía y vida ellos difieren mucho más que otras especies relacionadas”. Sin embargo, los resultados fueron exactamente lo que los evolucionistas estaban buscando, y así, la afirmación ha resonado en los corredores de la ciencia por décadas como la evidencia de que los humanos evolucionaron de un antepasado como-simio.

Un año después de la ceremonia del Nobel de Watson y Crick, el químico Emile Zuckerkandl observó que la secuencia de proteína de la hemoglobina en humanos y en el gorila era diferente sólo en 1 por cada 287 aminoácidos. Zuckerkandl anotó: “Desde el punto de vista de la estructura de la hemoglobina, parece que el simio solo es un humano anormal, o el hombre es un simio anormal, y las dos especies realmente forman una populación continua” (1963, p. 247). La evidencia molecular y genética solamente fortaleció la fundación evolutiva para aquellos que testificaban de nuestro presunto antepasado primitivo. El profesor de fisiología, Jared Diamond, incluso tituló a uno de sus libros The Third Chimpanzee (El Tercer Chimpancé), y allí consideró a la especie humana solamente como otro mamífero grande. De toda perspectiva, pareciera que los evolucionistas habían ganado la batalla—los humanos eran más del 98% idénticos a los chimpancés. Sin embargo, después de pasar su vida buscando la evidencia de la evolución en las estructuras moleculares, el bioquímico, Christian Schwabe estuvo forzado a admitir: "La evolución molecular es casi aceptada como el método superior de la paleontología por el descubrimiento de las relaciones evolutivas. Como un evolucionista molecular, yo debo estar entusiasmado. En cambio parece desconcertante que existen muchas excepciones de la progresión ordenada de especies como determinada por las homologías moleculares; de hecho, tantas son que pienso que la excepción, las peculiaridades, llevan el mensaje más importante (1986, énfasis añadido).

En el 2003, el estudio completo del genoma humano es programado para ser publicado. Antes que este proyecto enorme fuese creado, los científicos calculaban que los humanos poseían 90,000 a 100,000 genes (un gen es una sección del ADN que es una unidad básica de la herencia, mientras que el genoma constituye la composición genética total de un organismo). Con la información preliminar del proyecto genómico ahora disponible, los científicos creen que la cifra actual de los genes es acerca de 70,000 (Shouse, 2002, 295:1447). Parece que aproximadamente sólo el 1.5% del genoma humano consiste de genes, los cuales codifican para las proteínas. Estos genes están agrupados en regiones pequeñas que contienen cantidades considerables de ADN “no-codificador” (frecuentemente llamado ADN “basura”) entre los grupos. La función de estas regiones no-codificadoras está justo ahora siendo determinada. Estos descubrimientos indican que incluso si todos los genes humanos fueran diferentes a los de un chimpancé, el ADN todavía podría ser 98.5 por ciento similar si el ADN “basura” de los humanos y chimpancés fuera idéntico.

Jonathan Marks, (antropólogo de la Universidad de North Carolina en Charlotte) ha llamado la atención al problema que a menudo es pasado por alto en esta línea de pensamiento de “semejanza”. Ya que el ADN es una serie lineal de estas cuatro bases—A,G,C, y T—solamente existen cuatro posibilidades en cualquier punto específico en una secuencia de ADN. Las leyes de la casualidad nos dicen que dos secuencias al azar de especies que no tengan una ascendencia común coincidirán en uno de cada cuatro puntos. Entonces incluso dos secuencias de ADN no relacionadas serán 25 por ciento idénticas, no 0 por ciento idénticas (2000, p. B-7).

Por consiguiente un humano y cualquier forma de vida terrestre basada en ADN deben ser por lo menos 25% idénticos. Entonces, ¿sería correcto afirmar que los narcisos son “un-cuarto humanos”? La idea de que una flor sea un-cuarto humana no es profunda ni informativa; ¡es extravagantemente ridícula! No existe casi nada de comparación biológica que pudiera ser conducida para hacer a los narcisos humanos—excepto quizás el ADN. Marks continuó admitiendo: "Además, la comparación genética es engañosa porque ignora las diferencias cualitativas entre genomas... Por eso, incluso entre familiares tan cercanos como los humanos y los chimpancés, descubrimos que se calcula que el genoma del chimpancé es aproximadamente 10 por ciento más grande que el humano; que un cromosoma humano contiene una fusión de dos cromosomas pequeños del chimpancé; y que los extremos de cada cromosoma chimpancé contienen una secuencia de ADN que no está presente en los humanos (B-7, énfasis añadido).

Lo cierto es que, si consideramos la cantidad absoluta del material genético cuando comparamos a los primates con los humanos, la diferencia de 1-2% en el ADN representa aproximadamente 80 millones de nucleótidos diferentes (comparados a los 3-4 billones de nucleótidos que forman el genoma humano entero).

Cálculo de cromosomas


Tendría sentido que, si los humanos y los chimpancés fueran genéticamente idénticos, entonces también la manera en que almacenan ADN fuera similar. Pero no es. El ADN, el cianotipo fundamental de la vida, está compactado apretadamente dentro de los cromosomas. Todas las células que poseen un núcleo contienen un número específico de cromosomas. El sentido común pareciera requerir que los organismos que comparten un antepasado común posean el mismo número de cromosomas. Sin embargo, los números de cromosomas en los organismos vivientes varían desde 308 en la mora negra (Morus nigra) hasta seis en animales como el mosquito (Culex pipiens) o el gusano nematodo (Caenorhabditis elegans) [vid. Sinnot, et. al. 1958]. Adicionalmente, parece que la complejidad no afecta el número de cromosomas. El radiolario (un protozoo simple) tiene más de 800, aunque los humanos poseen 46. Los chimpancés, por otro lado, tienen 48 cromosomas. Una comparación estricta de los números de cromosomas indicaría que estamos más íntimamente relacionados al muntjac chino (un ciervo pequeño encontrado en las regiones montañosas de Taiwán), que también tiene 46 cromosomas.

El obstáculo de la diferencia de números de cromosomas puede parecer trivial, pero debemos recordar que los cromosomas contienen genes, los cuales están compuestos de los espirales de ADN. Si el cianotipo de ADN encerrado dentro de los cromosomas codifica solamente 46 cromosomas, entonces, ¿cómo puede la evolución explicar la pérdida de dos cromosomas enteros? La tarea del cromosoma es reproducirse continuamente. Si inferimos que este cambio en el número de cromosomas ocurrió a través de la evolución, entonces estamos aseverando que el ADN encerrado en el número original de cromosomas no hizo su tarea correctamente o eficientemente. Considerando que cada cromosoma lleva un número de genes, el perder cromosomas no tiene sentido fisiológicamente, y probablemente resultaría mortal para la nueva especie. Ningún biólogo respetable sugeriría que por sacar uno o más cromosomas, una nueva especie probablemente sería producida. El remover incluso un cromosoma removería potencialmente los códigos de ADN para millones de factores vitales del cuerpo. Eldon Gardner lo resumió como sigue: “Sin embargo, el número de cromosomas es probablemente más constante que ninguna otra característica morfológica que está disponible para la identificación de especies” (1968, p. 211). En otras palabras, los humanos siempre han tenido 46 cromosomas, mientras que los chimpancés siempre han tenido 48.

Las diferencias genómicas reales


Una de las ruinas de los estudios moleculares genéticos previos ha sido el límite en el cual los chimpancés y los humanos pudieran ser comparados exactamente. Los científicos a menudo usarían solamente 30 o 40 proteínas conocidas o secuencias de ácido nucleico, y de esas luego extrapolarían sus resultados para el genoma entero. Sin embargo, hoy en día nosotros tenemos la mayoría de las secuencias del genoma humano, de las cuales prácticamente todas han sido hechas públicas. Esto permite a los científicos comparar cada par de base nucleótido entre los humanos y los primates—algo que no era posible antes del proyecto del genoma humano. En enero del 2002, fue publicado un estudio en el cual los científicos habían construido y analizado el mapa comparativo genómico de una primera generación chimpancé humana. Este estudio comparó las alineaciones de 77,461 secuencias finales de los cromosomas bacteriales artificiales (CBA) del chimpancé con las secuencias genómicas humanas. Fujiyama y colegas “detectaron posiciones candidatas, que incluían dos grupos en el cromosoma humano 21, que sugieren regiones grandes y no al azar de diferencias entre los dos genomas” (2002, 295:131). En otras palabras, la comparación reveló algunas diferencias “grandes” entre los genomas del chimpancé y del humano.

Asombrosamente, los autores descubrieron que solamente el 48.6% del genoma humano entero coincidía con las secuencias nucleótidas del chimpancé. [Solamente el 4.8% del cromosoma humano “Y” pudiera corresponder a las secuencias del chimpancé.] Este estudio comparó las alineaciones de 77,461 secuencias del chimpancé con las secuencias genómicas humanas obtenidas de una base pública de datos. De éstas, 36,940 secuencias finales fueron incapaces de ser trazadas en el genoma humano (Fujiama, 2002, 295:131). Se especuló que casi 15,000 de aquellas secuencias que no coincidían a las secuencias humanas, “correspondían a las regiones humanas sin secuencia o eran de las regiones del chimpancé que han divergido substancialmente de los humanos o que no correspondían por otras razones desconocidas” (295:132). Aunque los autores denotaron que la calidad y utilidad del mapa debe “mejorar cada vez más mientras que la terminación de la secuencia del genoma humano avanza” (295:134), los datos ya sostienen lo que los creacionistas han dicho por muchos años—la cifra del 98-99% que representa similitud de ADN es extremadamente engañosa.

En un estudio diferente, Barbulescu y colegas también descubrieron otra diferencia significante en los genomas de los primates y humanos. En su artículo “A HERV-K Provirus in Chimpanzees, Bonobos, and Gorillas, but not Humans” (“Un Provirus HERV-K en Chimpancés, Bonobos, y Gorilas, pero no en Humanos”), los autores también escribieron: “Estas observaciones proveen evidencia muy fuerte que, por alguna fracción del genoma, los chimpancés, bonobos, y gorilas están más cercanamente relacionados el uno al otro que lo que están relacionados a los humanos” (2001, 11:779, énfasis añadido). La información de estos resultados está directamente en contra de lo que los evolucionistas han afirmado por décadas—que los chimpancés son genéticamente más cercanos a los humanos que a los gorilas. Otro estudio que utilizó lo que los científicos llaman un “análisis de diferencia figurativa” (ADF) inter-especie entre humanos y gorilas reveló secuencias de ADN específicas de gorilas (Toder, et. al., 2001)—o, en otras palabras, los gorilas poseen secuencias de ADN que no se encuentra en los humanos. Los autores del estudio sugirieron que las secuencias encontradas en los gorilas pero no en los humanos “pueden representar una secuencia antigua que se perdió en otras especies, tales como el hombre y el orangután, o, más probablemente, representen secuencias recientes que evolucionaron o se originaron específicamente en el genoma del gorila” (9:431).

Las diferencias entre los chimpancés y los humanos no están limitadas a las variaciones genómicas. En 1998, una diferencia estructural entre la superficie de la célula humana y la del simio fue detectada. Después de estudiar tejidos y muestras de sangre de simios grandes, y de 60 humanos de varios grupos étnicos, Muchmore y colegas descubrieron que a las células humanas le faltan una forma particular del ácido siálico (un tipo de azúcar) que se encuentra en todos los otros mamíferos (1998, 107[2]:187). Esta molécula del ácido siálico se encuentra en la superficie de cada célula en el cuerpo, y se piensa que realiza múltiples tareas celulares. Esta diferencia que parece minúscula puede tener efectos de gran alcance, y puede explicar por qué los cirujanos no podían transplantar órganos de chimpancé a los humanos. Con esto en mente, nadie debería declarar sin meditar, “los chimpancés son casi idénticos a nosotros”, simplemente a causa de una coincidencia genética.

Conclusión de Bert Thompson


La homología (o similitud) no prueba la ascendencia común. El genoma completo del pequeño nematodo (Caenorhabditis elegans) también ha sido puesto en secuencia como un estudio tangencial al proyecto del genoma humano. De los 5,000 genes humanos más conocidos, el 75% ha combinado en el gusano (vid. “A Tiny Worm Challenges Evolution”). ¿Significa esto que somos 75% idénticos al gusano nematodo? El hecho de que las criaturas vivientes compartan algunos genes con los humanos no significa que exista una ascendencia lineal. El biólogo John Randall admitió esto cuando escribió: "Los libros antiguos de texto de la evolución enfatizan la idea de la homología, señalando las semejanzas obvias entre los esqueletos de miembros de animales diferentes. Por ende el diseño del miembro “pentadáctilo” [cinco huesos—BH/BT] es encontrado en el brazo del hombre, el ala del ave, y la aleta de la ballena—y esto es considerado para indicar su origen común. Si estas varias estructuras fueran transmitidas por el mismo par de genes variados de vez en cuando por las mutaciones y cambiados por la selección ambiental, la teoría tendría un buen sentido. Desafortunadamente, este no es el caso. Ahora se sabe que los órganos homólogos son producidos por complejos de genes totalmente diferentes en especies diferentes. El concepto de la homología en términos de genes similares que han sido pasados de una ascendencia común ha fracasado... (traducido de una cita en Fix, 1984, p. 189).

"El azar no es inteligente, siempre destruye, nunca se ha visto un azar constructor. Lo que el azar pueda hacer es siempre efímero. El azar no tiene inteligencia selectiva para acumular beneficios. Las mutaciónes son siempre aberraciones sin inteligencia. Jamán nadie ha visto una mutación beneficiosa. Y si una mutación aberrante pudiera parecer beneficiosa, como una quinta pata, el código ADN se las arregla para autocorregirlo o no permitir su descendencia. Es lógica de conservación de cada especie." CCL